Tentación Y Altura

VENCER LA TENTACIÓN PARA ALCANZAR LAS ALTURAS

 

“Los que son honestos y justos, los que se niegan a obtener ganancias por medio de fraudes, los que se mantienen alejados de los sobornos, los que se niegan a escuchar a los que traman asesinatos, los que cierran los ojos para no ceder ante la tentación de hacer el mal; éstos son los que habitarán en las alturas.” Isaías 33:15,16.

 

“Muchas veces, en mis primeros días de la vida cristiana, me consideraba un pecador terrible cada vez que era tentado. Decía no a la tentación, pero aún así me sentía muy culpable hasta que el Señor me enseñó que si digo eso me abre una puerta para las alturas.”
Serafín Contreras Galeano

 

La prensa la divulgó. Los grupos religiosos se escandalizaron. Los productores de cine la lanzaron con satisfacción. Muchos la ignoraron y otros -con curiosidad- acudieron a verla. Era la película “La última tentación de Cristo” que estaba en las pantallas en casi todo el mundo. Ahora bien, más allá de la película, en realidad ¿cuál fue la última tentación de Jesús? Nadie lo sabe, pero la Biblia sí habla de la primera tentación de Jesús. Es “la gran tentación” porque es la única registrada con detalles en las Escrituras y es, sin duda, el resumen de toda una confabulación sin éxito lanzada contra el Hijo de Dios. De esa tentación podemos rescatar bellas joyas que nos ayudarán a enfrentar nuestras tentaciones personales.

 

Podemos asegurar que la diferencia entre la primera y las demás tentaciones no fue muy grande, ya que el tentador no tiene muchas variantes, él varía las formas pero el fondo siempre es el mismo. “Hermano, yo no quería caer, pero la tentación fue tan fuerte que no pude soportar”; “Dios sabe que yo no quería, pero no pude…”; “Esa tentación estuvo más allá de mis fuerzas”. ¿Te suena familiar?
¿Jesús fue tentado? La Biblia dice que Él fue “tentado en todo como nosotros, pero sin pecado” (Hebreos 4:15). Veamos:
“Luego el Espíritu llevó a Jesús al desierto para que el diablo lo sometiera a tentación. Después de ayunar cuarenta días y cuarenta noches, tuvo hambre. El tentador se le acercó y le propuso:
–Si eres el Hijo de Dios, ordena a estas piedras que se conviertan en pan.
Jesús le respondió:
–Escrito está: “No solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.” 
Luego el diablo lo llevó a la ciudad santa e hizo que se pusiera de pie sobre la parte más alta del templo, y le dijo:
–Si eres el Hijo de Dios, tírate abajo. Porque escrito está: “Ordenará que sus ángeles te sostengan en sus manos, para que no tropieces con piedra alguna”.
–También está escrito: “No pongas a prueba al Señor tu Dios” -le contestó Jesús.
De nuevo lo tentó el diablo, llevándolo a una montaña muy alta, y le mostró todos los reinos del mundo y su esplendor.
–Todo esto te daré si te postras y me adoras.
–¡Vete, Satanás! -le dijo Jesús-. Porque escrito está: “Adora al Señor tu Dios y sírvele solamente a Él”.
 Entonces el diablo lo dejó, y unos ángeles acudieron a servirle.” (Mateo 4:1-11 NVI)
Este es el cuadro más valiente descrito en la Biblia, de un ataque masivo y mal intencionado.
Si el Señor mismo -al tomar forma humana- experimentó tentación, es en ese escenario donde podemos aprender a aplicar y ejecutar los principios para este enfrentamiento. Si te sientes rodeado por ataques sexuales, de dinero, de conflicto o atraído por caminos de confusión, respira profundo y mira al Señor; Él te entiende; Él lo vivió y está listo para sostenerte. En este primer día quiero comenzar a mirar el resplandor de tu victoria, más allá del horizonte. Mira a tu lado la sombra clara de la presencia divina acompañándote en este proceso. Él habla a tu corazón para darte el ánimo que Él mismo sintió cuando fue tentado en el desierto. La nubes te rodean pero más allá resplandece el sol de la justicia divina.
Haz esta oración con todo tu corazón: Señor, sé que me entiendes porque transitaste este camino delante de mí. Tú sabes que en este instante me siento tentado con (Menciona tu tentación). No quiero caer, pero te confieso que siento atracción. Muéstrame la raíz de esto para tomar un paso a la vez en esta anunciada victoria personal. Creo en tu fuerza, compasión y amor y en esto descansaré. Como lo dice el versículo inicial: “Los que vencen la tentación están destinados para las alturas”.

REFLEXIÓN:
1.- ¿Desde cuándo estoy experimentando esta tentación?
2.- ¿Cuál es el camino de escape que puedo tener delante de mí?
3.- ¿Cuáles serían las consecuencias que traería a mi vida y a mi familia ceder a esta tentación?

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