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Sujetado Por La Gracia De Dios. Parte 2

Como Pablo, la única salida para ellos es darse cuenta de esta verdad radical en Romanos 8:1.
He compartido estas verdades radicales y bíblicas con ciertos grupos, y al terminar he tenido individuos que se me han acercado diciendo: “Dr. Roberts, usted no puede simplemente dejar que las personas pequen y que no sufran ningún tipo de corrección o condenación en sus vidas”.

 

Yo creo en la corrección, pero la condenación nunca fue un método usado por Jesús. Por ejemplo, la mujer encontrada en adulterio en Juan 8, fue arrastrada ante Jesús por los fariseos. Ellos desafiaron a Jesús con el hecho de que Moisés en la ley dijo que tal mujer debía ser apedreada. La pregunta es, ¿qué hizo Jesús con esta mujer? Amo la respuesta de mi Salvador, “Aquel de ustedes que esté libre de pecado, que tire la primera piedra” (Juan 8:7 NVI).


En otras palabras, la ley vino para mostrarnos nuestra necesidad de gracia. Luego la Biblia nos dice que Jesús se arrodilló y empezó a escribir en el suelo. Las Escrituras no nos dicen exactamente lo que él escribió, pero yo creo saber qué sucedió.

 

He aconsejado a suficientes hombres como para saber lo que él escribió en el suelo. El fariseo más anciano levantó su piedra para tirarla; la tradición era que el más anciano lideraba el camino.

 

Estoy convencido que Jesús se inclinó y escribió en el suelo algo como: “Raquel”. Y el viejo hombre recordó la ocasión en la que estuvo con “Raquel” y dejó caer la piedra de acusación y corrió subiendo hacia las colinas. Y con cada hombre que se preparó para tirar la piedra, igualmente el nombre de alguna mujer apareció en el suelo de sus supuestas almas perfectas.
La escena final de esta historia muestra al único que pudo haber condenado a la mujer, el único hombre sin pecado en su vida, haciéndole la pregunta: “Mujer, ¿dónde están los que te acusan?”. Cuando ella dijo que todos se habían ido hacia las colinas, Jesús hizo un comentario que cambia vidas: “Entonces, yo tampoco te condeno. Vete y no vuelvas a pecar”.

 

Él habló corrección a la mujer sin una pizca de condenación. Esta es la parte que no podemos ignorar:
Cristo le dio el regalo de la NO CONDENACIÓN para que ella pudiese ir y no pecar más.
El orden es fundamental en tu vida. Solamente cuando decidas aceptar el regalo de la gracia, el regalo de la no condenación, es que podrás tener una oportunidad para pelear esta batalla. Una vez que has sido sujetado por la gracia, podrás entonces ir y no pecar más. De lo contrario, simplemente estarás intentándolo más fuerte; lo cual cava un hueco más y más profundo.

 

La primera regla del hueco es el dejar de cavar. No te entierres a ti mismo más profundo en la esclavitud; más bien, sujétate de la gracia.
Como ves a Dios es lo más importante en tu vida. Como te ves a la vista de Dios, lo es todo. Por ejemplo, ¿cómo te ves a ti mismo? ¿Eres un pecador que lucha con amar a Dios?, o ¿eres un amante de Dios que lucha con el pecado? Mientras más incorrecta sea tu visión de Dios, más rígido y legalista
puedes convertirte. Si tienes una vista punitiva de Dios, como la mayoría de las personas, entonces te verás a ti mismo como un perdedor a la vista de Dios y no como un amante de Dios. Esto te tenderá la trampa de enojarte con Dios.
Frecuentemente tengo individuos en la oficina de consejería que finalmente admiten estar enojados con Dios.

 

Recientemente un cliente estaba empezando a liberarse, me miró con tanta emoción en sus ojos y dijo: “¿Por qué Dios no me mostró estas respuestas hace años?”. Yo pausé, y le dije gentilmente pero con firmeza:

 

“Amigo, has tenido el Dios equivocado. Al continuar con este proceso, vas a descubrir lo fiel que Dios ha sido contigo al correr los años. Él te ha amado con un amor de pacto”.
Otra verdad radical del Nuevo Testamento, en cuanto a la bondad y gracia de Dios, es el hecho de que su fidelidad, en primer lugar, hace que el pacto funcione. En el Nuevo Testamento, Cristo es el hacedor del pacto. El pacto del Nuevo Testamento, el acuerdo que hace que nuestra salvación sea posible, es un acuerdo entre el Padre y el Hijo. No es un acuerdo entre nosotros y Dios. Jesús es el hacedor del pacto y el que lo mantiene.
… por eso, Jesús ha venido a ser fiador de un mejor pacto. Hebreos 7:22 (LBLA)
Dios el Padre y Dios el Hijo hicieron un pacto juntos para tratar con el pecado. Dios el Padre mantiene su promesa para bendecirnos al colocarnos en el Hijo. La sabiduría de Dios es increíble. Él te ha puesto a ti en un lugar donde el pacto se mantendrá. Y este arreglo nunca puede ser cambiado, que es precisamente lo que Jesús declaró: “… nadie viene al Padre, sino por mí” (Juan 14:6); significando que Él (Jesús) es el hacedor y el fiador (mantenedor) del pacto.
Es por eso que Jesús también proclamó: “No os dejaré…” (Juan 14:18). Yo no sé si te has dado cuenta de esto aún, que este versículo no es solo una promesa, sino una amenaza. Jesús está prometiéndote que si piensas que lograrás escaparte de ser amado por Él, bueno, entonces deberías pensarlo de nuevo.
La evidencia del amor escandaloso de Dios es abrumadora en el Nuevo Testamento, aun así, mucha gente en la iglesia lo tergiversa. Por supuesto, esto es un crimen absoluto para aquellos que están atrapados en la esclavitud sexual.

 

Tu esperanza solo puede ser encontrada al sujetarte de su gracia. Pero ¿por qué la gente en la iglesia lo distorsiona tanto? Creo que es por la simple razón de que resulta demasiado bueno para ser cierto. ¡Pero es cierto! Por eso es que llamamos al evangelio las buenas nuevas.

 

El evangelio es algo que nuestros cerebros humanos finitos no pueden entender, pero nuestros corazones sí pueden, una vez que nos damos cuenta de que Dios no nos condena.
Este es el Jesús que yo he descubierto, el que ha entrado en pacto conmigo:
• Él tiene una compasión inmensa y eterna.

 

• Su amor por mí siempre es más fuerte que mi pecado.
• Su ardiente misericordia quema mi vergüenza.

 

• Es la persona más gentil que conozco.

 

• Es un guerrero poderoso que está de mi lado, y me invita a unirme a Él en la batalla que ya le ha ganado al infierno.

 

• Su amor por mí me cautiva y me llama a ser como Él hasta en lo más profundo de mi ser.

 

• Su paciencia conmigo, a través de la batalla contra mi miedo, vergüenza y baja autoestima hasta llegar a creer sus promesas para mí, es incomprensible.
Dr. Ted Roberts
Siete pilares de Libertad
Ministerio Deseo Puro

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