Rostro Familiar

“Al verlos, Pablo dio gracias a Dios y cobró ánimo.”
Hechos 28.15

Pablo acababa de pasar un tiempo bastante agitado. Él había sido prisionero en un barco que atravesó una tormenta.

 

La tormenta creció tan fuerte que perdieron el control del barco y tuvieron que dejar que la tormenta los llevara hacia donde quisiera. Hicieron un inventario del cargamento y echaron por la borda algunas cosas, para aliviar el peso de la carga. Eventualmente, dejaron que el barco se encallara, para poder salvar sus vidas. Después de todo esto, finalmente llegaron a Roma y fue allí cuando Pablo dio gracias a Dios y al ver a sus amigos obtuvo coraje.
Algunas veces nos encontramos en situaciones en donde solo podemos agarrarnos fuerte y dejarnos llevar. Tal vez en algún momento podemos aliviar la carga al hacer inventario de nuestras vidas y deshacernos de lo que no es esencial para vivir. Tal vez debemos dejar que todo se encalle y abandonar el barco para poder salvar nuestra vida.

 

Al final de todo estaremos cansados, hambrientos, golpeados y desanimados. Es en esos momentos que necesitamos uno o dos rostros familiares para refrescarnos y darnos coraje. Nos recordaran que tenemos a Dios y a esas personas por quien dar gracias.
Por esta razón te animo a que construyas verdaderas amistades hoy.

 

Haz una llamada, envía un mensaje de texto o un correo electrónico, visita a alguien y hazle saber que estas agradecido por el (a) y por su amistad. Las tormentas vienen por temporadas. Siempre lo hacen. Asegúrate de nutrir las amistades que necesitarás que te levanten los ánimos cuando el clima se tranquilice y te encuentres de nuevo en tierra firme.

Robert & Rebecca Vander Meer
www.laarboleda.net

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