La Espiritualidad Es Sexual

Hace poco un amigo me hizo una descripción de las «reglas del combate». Él sabía que me había entregado a Cristo en Vietnam y pen- só que disfrutaría de un momento de humor sobre la locura de la guerra.

 

Dos de los breves chistes en realidad me trajeron algunos recuerdos: «Recuerda, si el enemigo está al alcance, tú también», y «Recuerda, lo barato sale caro y tus armas eran baratas».
Recuerdo la primera vez que estuve en un combate como si fuera ayer. Sí, le disparé al enemigo, pero solo parecía un bombardeo de práctica
en el campo de tiro. ¡Después caí en cuenta de que aquellas cosas que volaban cerca de mí eran proyectiles antiaéreos! Ya no solo me lo parecía. ¡Era un bombardeo!
Nunca olvidaré la primera vez que aterricé en un portaviones. Las condiciones climáticas habían ido extremas, así que me quedé con poco combustible. Mientras el avión tanque recargaba el combustible de mi portaviones en vuelo, observé el panorama alrededor de mí según la óptica de un pájaro.

 

Unos aviones estaban recargando su combustible, mientras otros volaban en derredor esperando la autorización para aterrizar.
En mi mente vi otra vez el pedazo de metal caer del avión que acababa de aterrizar. Pensé: ¡Estas cosas que volamos, sí que son baratas! Pero sobre todo, quedé impresionado por la violencia del aterrizaje en un portaviones. Es verdaderamente una «colisión controlada».
Después de años de consejería con personas atrapadas en la esclavitud sexual, estoy impresionado por lo violenta que es la batalla que enfrentan. Creo que muchas veces tenemos solo una comprensión poco clara de la tenacidad de esta criatura, y de la perversidad y vergüenza que enfrentan aquellos que luchan contra esta bestia de la esclavitud. Este conflicto es muy severo por dos motivos.
Primero, cuando tratamos con nuestra sexualidad, estamos enfrentando una de las batallas más importantes de nuestro mundo caído. Las Escrituras son claras: Cristo vino a deshacer las obras del diablo (véase 1 Juan 3:8). Una de las trampas más poderosas para el alma de una persona es la esclavitud sexual. La Biblia resalta la importancia de la batalla delineando límites bien estrictos en cuanto al pecado sexual. Dios nos pone esos límites no porque él sea un mojigato, sino porque nosotros estamos en guerra.
A Dios no lo pone tenso el sexo. Después de todo, él tuvo la idea y quiere que celebremos nuestra sexualidad dentro del pacto del matrimonio. Nuestra sexualidad es un regalo de Dios, pero el diablo quiere que se convierta en un puñal clavado en el corazón del ser humano.
En Génesis 1:26,27 Dios dijo: «Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza … Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó» (énfasis añadido).
La imagen de Dios no es reflejada justo en el hombre o en la mujer. La imagen de Dios se refleja de forma exclusiva en el planeta tierra cuando el marido y su mujer se unen en la intimidad.

 

Yo vivo en una bella parte de los Estados Unidos, con una vista del pico cubierto de nieve del Monte Hood justo detrás de mi casa. A poca distancia en auto, puedo escalar un magnífico desierto lleno de altísimos árboles de hojas perennes, o quedarme y observar la escabrosa costa de Oregón. Pero ninguna de estas sobrecogedoras vistas se asemeja a la revelación de la imagen de Dios para mí. Ellas reflejan la obra de sus manos, pero no su imagen.
Enseñé astronomía en el ámbito universitario, y me deleitaba las veces que tenía unos momentos para mirar a través de un telescopio de investigación. Podía ver fantásticas imágenes de galaxias lejanas o grupos de estrellas, sin embargo solo veía el reflejo de la obra de las manos de Dios no su imagen. La imagen de Dios es revelada en el planeta tierra cuando un esposo y una esposa se unen en una relación de pacto matrimonial. Este es precisamente el motivo por el cual el infierno hará todo lo posible para destruir la relación del matrimonio. Y una de sus armas más efectivas en la guerra espiritual es la esclavitud sexual.
Esta verdad de ninguna manera hace a los solteros ciudadanos de segunda clase en el reino de Dios, porque hay otro lugar donde se puede reflejar la imagen de Dios en la tierra: en la iglesia. Se dice que la iglesia es el Cuerpo de Cristo (véase Romanos 15:5). Esto explica por qué encontramos tanta suciedad y esplendor en la iglesia así como en el matrimonio. El potencial es tan increíble que Satanás usará cada treta, táctica y estrategia a su disposición para atacar la imagen de Dios. Y su estrategia maestra, la que le pega a ambos blancos al mismo tiempo, es la trampa de la adicción sexual.

 

Este es precisamente el motivo por el cual es muy difícil para la gente hablar acerca de este asunto dentro de la iglesia, o si no asisten a ella, darse cuenta de que tienen un problema. El infierno hará todo lo que esté a su alcance para avergonzar a los individuos y silenciarlos, o convencerlos de que las directrices de Dios son una colección de viejas reglas que limitan su «autonomía», más que encaminarlos hacia la verdadera libertad.
Dr. Ted Roberts.
Deseo Ser Puro.
www.puredesire.org

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