Fertilizantes

Fertilizantes: “Cada mes darán una nueva cosecha, pues se riegan con el agua del río que fluye del templo. Los frutos servirán para comer, y las hojas se usarán para sanar».” Ezequiel 47.12

Si Dios es parte de tu vida, Él tomará la basura de tu pasado y la cambiará por una vida fructífera en el presente. Hará Dios Fertilizante. El Señor la tomará y la hará en algo que pueda traer sanidad a otros.
Si caminaras por una Arboleda o un huerto y miraras hacia abajo, verías muchas cosas en el suelo. Frutas caídas estarían mezcladas con semillas, ramas, hojas y heces animales. Todas estas “cosas” se mezclan con la tierra y la hacen rica y saludable para promover el crecimiento en todos los árboles.
Cuando hablamos del “fruto” de nuestras vidas es fácil olvidarnos de este proceso de cambiar las sobras, la basura en una fuente de provisión y sanidad para nosotros mismos y para aquellos que nos rodean.
Creemos que al ser adultos fuertes que lo tienen todo, podremos ayudar mejor a aquellos que nos rodean. Creemos que necesitamos ser un sostén para ellos. La realidad es que necesitamos ser vulnerables.

 

La vulnerabilidad expresa el dolor de nuestro pasado, al igual que las victorias. Es en esos momentos de vulnerabilidad que otros pueden aprender a ser honestos sobre sus vidas. Al ellos ser honestos, aprenden a permitir que Dios sea parte de su proceso. Dios convertirá su basura en fruto y hojas, de la misma manera que lo hizo contigo.
Hoy. Sé vulnerable con alguien. Cuenta momentos difíciles de tu pasado. Cuenta de tus errores que has cometido y las consecuencias de ellos. Habla con los demás sobre cómo y cuándo permitiste que Dios fuera parte de esa situación, Él te ayudó a darle sentido a todo. Y ahora, por eso, tienes una historia que contar. Ahora tienes un fruto en tu vida que es saludable, algo que nutre a los demás, algo que trae sanidad.
No puedes simplemente hablar del fruto en tu vida y dejar atrás la basura de tu pasado que fertilizó el fruto. Si realmente vas a ser saludable, necesitas contar toda tu historia en algún tipo de comunidad con otros.

 

Una comunidad en donde eres vulnerable y puedes hablar libremente. Con la ayuda de Dios y otros, tu pasado se convertirá en el fertilizante para la salud, tu propia salud y la salud de otros.

Robert Vander Meer
www.laarboleda.net

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