Contagiados

“Pero Dios me ha hecho ver que a nadie debo llamar impuro o inmundo.” Hechos 10.28

No puedo decir que soy fanático de ir a los hospitales, especialmente cuando estoy sano. Siento que todo está empapado con enfermedades.

 

No quiero tocar nada ni a nadie porque no quiero que ser contagiado con las enfermedades o putrefacción. Aún si este punto de vista es extremo (sé que lo es) el hecho es que la gente enferma esta allí con posibles gérmenes infecciosos.

 

Mi perspectiva es muy diferente a la de un doctor. Los doctores, por supuesto, toman las precauciones necesarias pero no están inhibidos de la enfermedad circulante. De hecho, ellos están más preocupados con no esparcir la enfermedad a otros pacientes más que contagiarse así mismos.
En la Antigua cultura Judía, los judíos temían contagiarse moralmente de las otras naciones, entonces se separaron de ellos. En el versículo mencionado, Dios le muestra a Pedro que él no necesita pensar de esta manera y que en cambio debe ir en búsqueda de otras naciones.
El punto de vista de Pedro cambio de tener temor e indignación, al de una persona sana que entra a un hospital, con disposición a pasar tiempo con los enfermos, como un doctor, buscando el bien de los demás.
A quién ves como “enfermo, infectado o moralmente impuro?”

 

A quién evitas cuando le ves en la calle o en la tienda? Qué persona, pecado o estilo de vida te causa horror y a causa de eso, te distancias? Es porque están enfermos, porque son adictos, homosexuales, viviendo en pecado o porque pertenecen a otra religión? Quién es?
Hoy, creo que Dios te diría, “Deja de correr de ellos, en cambio, ve y muéstrales mi amor. Como sabrán sobre mi amor si no se lo muestras?”
Todos merecen igualmente del amor de Dios y merecen que tu se los muestres. Depende de ellos que harán con ese amor.

Robert & Rebecca Vander Meer
www.laarboleda.net

Escribe Tu Comentario

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Similares: