Alegría En La Imperfección

“Yo les perdonaré sus iniquidades, y nunca más me acordaré de sus pecados.”
Hebreos 8.12

El admitir que no fuiste perfecto, no eres perfecto y no serás perfecto es clave para llegar a ser saludable mental, emocional, física y espiritualmente. Al admitir esto, tienes una perspectiva que permite obtener salud en todas las áreas de tu vida.

 
Mentalmente: porque te permite desafiar la manera en que piensas, de manera que terminas con un proceso de pensamiento más maduro, el cual no está limitado a lo que puedes hacer por ti mismo. El pensar que eres perfecto deja muy poco espacio para la critica o el mejoramiento. Cuando aprendí a surfear en la nieve (snowboard), mi papá solía decirme, “Si no te caes, no estás aprendiendo”. Lo mismo aplica acá. Si no cometes errores, entonces no estás empujándote a aprender cosas nuevas. El fracaso es una señal del mejoramiento.

 
Emocionalmente: porque mucha de la energía emocional está siendo gastada en tratar de sentirse “bien” y aun más, está siendo gastada en defender esa fachada. De hecho, el miedo a ser imperfecto aflige a mucha gente. No le temas, solo acéptalo y admítelo.

 
Físicamente: porque nuestros cuerpos están indudablemente conectados a nuestras emociones. El estrés emocional creado al tratar de mantener una persona externa que no concuerda con la persona interna, tiene muchos efectos secundarios físicos posibles y comunes. Un alto porcentaje de las enfermedades están relacionadas con el estrés, incluyendo pero no limitado a: ulceras, alta presión, desordenes de sueño, dolores de cabeza, dolores de espalda, indigestión, estreñimiento, obesidad, etc.

 
Espiritualmente: porque si te ves a ti mismo como perfecto, entonces no tienes necesidad de Dios, un dios, ni ningún “poder” superior más grande que tu. Al solo admitir tu imperfección, es que le das cabida a la necesidad de Dios.

 
El acuerdo que Dios hace con nosotros a través de Jesús es este…..Admite que no eres perfecto por tu propia cuenta, que necesitas ayuda, que quieres que Dios te ayude y luego El te perdonará todo y olvidará toda cosa “imperfecta” que has hecho, estas haciendo y harás.

 
El tratar de ser perfecto por tu propia cuenta es cansado. El pretender que se es perfecto es aun más cansado. Hoy, quítate el estrés de tus hombros. Relájate. Está bien con el hecho de no ser perfecto. Es mucho menos estresante así. Permite que Dios traiga salud a tu vida hoy en todas tu áreas. Encuentra alegría en tu imperfección.

Robert Vander Meer
www.laarboleda.net


 

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